miércoles, 16 de abril de 2008

Manual para Entender al Empleado Público: El Empleado del Ejecutivo

El empleado del Ejecutivo tiene tantas ramas que se hace imposible hablar de ellos en un solo post. Pero teniendo en cuenta que la Policía es una institución y del trabajador docente no pienso hablar porque muchos pensamos de formas distintas, me dedicaré solamente al empleado administrativo.

Puede ser Municipal, de la Gobernación o de la Nación, no importa. Todos tienen el común denominador del resto de los empleados públicos: El sentimiento de superioridad sobre el resto del mundo y, principalmente, respecto de otros empleados.

Tal como pasa con todo el estado, llegaron a él por apellido o por palanca. Acá se reemplaza la tercera condición reinante en el resto de la administración pública “de pedo”. No existe el ingresante de pedo, dado que no hay concursos.

No importa si cobran poco o mucho. Siempre se quejarán del salario y lo compararán con otros organismos de gobierno donde se gana más, pero nunca con otro donde se gana menos.

No tienen problemas en llegar tarde o en faltar al trabajo, lo consideran un derecho. Para cuando se enferman ellos o un pariente, pedirán licencia por enfermedad o por asistencia familiar, pero nunca llevarán el correspondiente certificado.

Gremialmente están mal representados, como todos los demás trabajadores, sólo que no se dan cuenta y creen, suponen y aseguran que aunque sea el peor de los gremios, hay que estar afiliado.

La particularidad de este empleado público es que no tiene carrera, sabe que hoy esta en determinada categoría y que dentro de 5 o 10 años, puede seguir en la misma. Con el correr de los años, y el paso de distintos gobiernos, se les fue exterminando como unidad y al día de la fecha existen tantas modalidades de empleo como empleados.

Es todo un menjungue indescriptible. Hay contratados que cobran mucho más que un empleado de planta con años de antigüedad y una gran responsabilidad. Hay contratados que cobran menos que ellos. Pero nunca habrá contratados que cobren menos que el sueldo mínimo del de planta permanente. A medida que transcurre el tiempo, y ante el reclamo de la regularidad laboral, son incorporados al estado de un modo poco prolijo. No son Planta Permanente, no son Contratados. Cobran como un planta permanente, no tienen sus beneficios, pero eso sí, aportan al gremio y a la obra social que no pudieron elegir.

Los más viejos siempre recuerdan los años en los que tuvieron carrera, se les pagaba viáticos y almuerzo, y su salario era igual o mejor que el de un empleado privado. Los recién ingresados lo único que quieren es que se los reconozca como trabajadores y se les pague en consecuencia.

Por el trabajo que pudiera hacer una sola persona en una mañana, hay dos o tres en turno mañana y tarde. Pero en lugares donde hace falta cinco personas, hay uno solo que no da abasto. Casualmente, siempre coincide con la atención al público.

Idolatran a sus gremialistas en las asambleas y los difaman en privado. Cualquier palabra que se diga es acompañada por el sonido de los bombos y, no importa si el Secretario General se haya bajado los pantalones ante un mercenario, al final lo abrazarán mientras entonan la marchita peronista.

Los ajustes salariales para compensar la inflación los cuentan como batallas épicas ganadas a un enemigo imbatible, mientras la remuneración rinde menos mes a mes. Para la Obra Social les descuentan tanta plata como la mejor de las prepagas, pero para atenderse no conseguirán ni un curandero.

Se quejan cronicamente de los funcionarios de turno cual anarquistas, pero si se cruzan con uno, son capaces de mojarse los pantalones con tal de estrecharle la mano.

Cualquier razón insólita es causal de huelga, a no ser que se trate de cuestiones realmente importantes, para lo cual esperaran a ir a paritarias. Las huelgas como obviedad, no son en el lugar de trabajo. Se manifiesta el apoyo a las medidas adoptadas desde la casa. No vaya a ser cosa que si se queda en el trabajo, quede mal con el resto de los compañeros que si se quedaron durmiendo o si hace presencia en la puerta del trabajo, le caiga mal al funcionario.

Así todo, si se produjese alguna lucha para adquirir o recuperar algún derecho laboral, los que no movieron un dedo y dijeron todo el tiempo que no se conseguiría nada y que era una locura reclamar tal cosa, una vez obtenido, dirán que fueron ellos los que estuvieron activamente y desde el primer momento con el reclamo.

Para evitar que el culo se les deforme de tanto estar sentados juntando orín, pasean lo suficiente como para gastar un par de calzado por semana. Ello siempre y cuando no tengan que ir al banco, al médico, o a cualquier otro lugar de servicio. Obviamente será en horario de trabajo.

Como ven, el Empleado Público es el sueño de cualquier argentino. La frase “entras al Estado y te olvidas” es de cabecera para la inmensa mayoría y estoy seguro que todos los que lean este post, la habrán escuchado alguna que otra vez.

15 comentarios:

Jean Paul dijo...

Sí.
Podría poner cosas comprometidas, pero esta vez me las reservo.
sí.
Sí, es así. Es de lo mejor que leí por aca.

La candorosa dijo...

Que precisión para esta descripción del empleado público, Bruno, admirable!!!!

Usté si que es observador de primera línea!!!

Me ha dejado con la boca abierta, le juro!!!

Un abrazo lleno de candor, como siempre!!!

CLAUDE dijo...

Cuando este manual esté terminado, voy a imprimir todas las entregas y se las voy a dar a mi viejo. Se va a hacer un festín. Siente un encono inveterado por el sector público compuesto por presumidos, malhumorados, inoperantes y chupamedias.

P.S.: El "ejecutivo" se tiene por un tipo con "estatus" o algo así, ¿no?

no tan iguales dijo...

Técnicamente soy una empleada del Estado, aunque de un ente autárquico y como trabajo en Prensa no atiendo público. Y juro que me muero de vergüenza de sólo pensar que opinan de mí lo que publicás. Pero es cierto. Al menos, la mayoría. Saludos.

Una Pepina dijo...

Por que será que mientras te leía recordaba la película Republica Bananas?

hugo dijo...

siempre recuerdo bruno a algunos empleados públicos que conoci cuando estaba en la facultad y cuando empece a trabajar, hace ya como cuarenta años: muchos eran de familias muy bien, que se habían venido a menos, o de otras que estando bien, ellos eran el tarambana de la familia...

eran muy pintorescos, especialmente cuando hablaban o se dirigían al ordenaza o al ascensorista, con esa mezcla de superioridad y complicidad al mismo tiempo...

tenían los mismos vicios y defectos que usted retrata tan minuciosamente, pero sabe que: por lo menos eran mucho más educados que los de ahora, y en general sabían su trabajo y como se manejaba "la casa"...

Mensajero dijo...

Bueno, a algunos les pagan por llenar la plaza y hacer piquetes, a otros por llenar oficinas y poner sellos.
De algún modo hay que distribuir la riqueza.
Eso sí, para atender al público, ruego encarecidamente que recurran al sector privado.

guadis! dijo...

Todavía no leí el post. Pero ya pasaré a leerte. Mientras, te agrego a mis feeds. Saludos y gracias por pasar por la Botica!

gonza dijo...

mi sueño es ser empleado publico :P

susana dijo...

Bruno querido, ha omitido usted, quizás con intención, el personal femenino. Al menos en mi lugar geográfico, son TODO UN TEMA.

Dotto Models sufre con envidia, tanta concentración de chicas top en otro lugar. Pintadas con esmero, vestidas para el infarto y dueñas de todas las miradas, nadie sabe muy bien qué hacen, pero como decía el finado Papa Alejandro VI, "prestan sublime estética".

Por supuesto, y a modo de Betty La Fea, también existen contrapartidas, y señoras que han pasado generosamente sus sesenta abriles y se desviven entre archivos y computadoras. Eso sí, a la hora de las tortitas y el té (cualquier momento)encontrará unas y otras prestando servicios de comadreo y conspiraciones maquiavélicas.

Créame amigo querido, ningún Manual estaría completo sin nuestras empleadas públicas y las miguitas en sus escotes!

Bruno dijo...

Jean Paul: Si, si. Gracias. Si.

Candorosa: Es que soy muy curioso y a todo le presto atención!

Claude: De ejecutivos no tienen nada. Me refería a los Empleados del Poder Ejecutivo, que son los que más presentes tenemos todos. Porque no todos tuvieron que ir a la Justicia alguna vez, mucho menos al Congreso. Pero la inmensa mayoría, alguna vez tuvo que hacer un trámite al menos en Rentas.

Bruno dijo...

No Tan Iguales: No tengas vergënza. Son generalidades las que nombro. Hacer la diferencia está en uno y de afuera, estoy seguro que se nota.

Una Pepina: Cualquier similitud con hechos reales no es pura coincidencia.

Hugo: De seguro que muchos saben como se maneja la casa (por no decir la mayoría) El tema pasa en si lo hacen cuando ellos tienen ganas o no. Y evidentemente, casi nada ha cambiado.

Mensajero: Pareciera mentira, pero contrariamente a los que piensan que el estado esta saturado de empleados, es mentira. Están mal distribuídos en todo caso. Prefiero toda la vida que a un desempleado se le de laburo aunque sea de asensorista en el Estado y no que se le pague por manifestarse a favor o en contra de alguien.

Bruno dijo...

Guadis! Bienvenida! Después de haberte leído en una incontable cantidad de blogs en común que frecuentamos! Cuando me funcione bien el blogger te agrego. Besos!

Gonza: Bueno, está perfecto! Y lo mismo que le dije a Guadis va para vos, ni bien me funcione el blogger bien, te agrego.

Susana: No, no me olvidé del público femenino. Lo que pasó es que preferí hacer una generalidad, porque sino el asunto es interminable. Yo creo que la división pasa por Gato con poder, gato sin poder, mujer laburadora, mujer inteligente, mujer al pedo e hinchapelotas. Lo se, es así. Besos!

Sparrow dijo...

Bruno: El empleado público (administrativo), el que sale a comer un asadito y a jugar al fútbol con su jefe y demás alcahuetes los días domingos, piensa que todos "son compañeros" (aunque sabe, y vaya si lo sabe, que no lo son en realidad); invoca constantemente el "sagrado nombre del pocho" para justificar la supuesta generosidad del Estado (benefactor, siempre benefactor... para él); que logró hacer de un potencial delincuente armado (un piquetero con palos, quizás), una alimaña rapiñosa e hipócrita como pocas veces se ha concebido retratar en nuestra literatura, se compra un autito a los dos años.
Pasado un tiempo, digamos 5 años, logra concursar por un puesto que, su jefe logró crear para él, y sólo para él. A los 10 años, si logró ser el mayor alcahuete de todos, toma la jefatura de un área. Si continua en esa "brillante carrera" a los pocos meses se hace amigo íntimo del Ministro del interior, por poner un ejemplo. La cuestión es que, nuestro amigo, en 20 años, ya estárá preparado para ser diputado, y tal vez senador.
Esa es el gran secreto del éxito del empleado público que comenzó bien de abajo... yendo a jugar al fútbol con su jefe los días domingos.

Un abrazo Bruno.
GORRIÓN pys

PD: Sí, soy yo.

OliverX dijo...

Es viveza criolla en estado puro.
Un reflejo de la sociedad también.
Una tristeza que deberá revertirse con mucha educación y sentido de nación.
Vaya tarea tenemos por delante.