Anteriormente, he comentado lo que fue la primera broma que tuve que saborear al ingresar al Poder Judicial. Con el tiempo fui comprobando que no era la norma en todas las oficinas y que con el correr de los años, se iba perdiendo ese clima que hacía que fuera más ameno el trabajo entre tanta miseria humana. Debo confesar que uno de los motivos por los que me fui, es que ni siquiera me quedaba un grupo humano donde divertirme además de lidiar con la triste realidad del conurbano bonaerense.
A la segunda semana de haber comenzado a trabajar, me llama a su oficina el Oficial Mayor, un hombre canoso, de buen carácter, serio. Me dice que tengo que ir a buscar una causa a otra dependencia. Me hace un mapita virtual en el aire, como quien indica a un conductor perdido en el Centro de La Plata.
- Bajas al tercero, como salís del ascensor a tu derecha y contás...primer, segundo, tercer pasillo. Ahí tenés una mesa de entradas y una puerta. Ni pases por la mesa, ya saben que vas. Entra directamente al pasillo. De tu lado izquierdo, la segunda puerta. No golpees, porque te putean. Entrá directamente. Te vas a encontrar a un hombre flaco, de barba. Decile que vas a buscar la causa número 5150. Si no te la quiere dar, decile que la esperás, que no te podés ir sin la causa. ¡No vengas sin la causa!
Bajé presuroso. Salí del ascensor, fui hacia mi derecha. Conté los pasillos...segundo, tercero. Ignoré la Mesa de Entradas y me mande por el pasillo, hasta el segundo despacho a mi izquierda. Y entré sin golpear. Efectivamente había un hombre flaco, de barba, con lentes de lectura colocados. Precisamente estaba leyendo unos expedientes. Se me queda mirando con una expresión en el rostro difícil de describir.
-Que tal, buen día. Vengo a buscar la causa 5150, que la necesitan ya.
- ¿De dónde venis? - preguntó con peor cara que la anterior.
-Del Juazgado de Garantías en turno, señor - respondí contento.
- Bueno, decile a quien te haya mandado que no te voy a dar nada.
-La espero. Me dijeron que no vuelva sin la causa.
-........te mando Francisco?
-............si
-Lo imaginé. Decime, pibe, hace poco que entraste, no?
-Sssee........
- Y no sabes quien soy yo.
-Nnnooo..........
- Ni tampoco dónde estás en este momento.
- No, tampoco -yo ya me empezaba a descomponer de los nervios.
- Bueno, te explico. Estás en la Sala I de la Cámara de Apelaciones y yo, soy el Presidente de la Cámara, éste es mi despacho y a vos te están jodiendo. Así que por favor, volvé a tu Juzgado ¡Y decile a Francisco que me deje de romper las pelotas!
Si la memoria selectiva funcionara correctamente, yo no tendría que lo que ocurrió ese día. Sólo que después se me pasó. Francisco terminó siendo una de las personas que más me ayudó. Aún lo sigue haciendo. Cada tanto paso a tomar unos mates con medialunas. La gente ya no es la misma. Pero Francisco me sigue haciendo reir mucho.
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domingo, 10 de agosto de 2008
jueves, 26 de junio de 2008
Judicialísima V: Despistados
Ser despistado es una de las peores cosas cualidades que puede ostentar una persona dentro del Poder Judicial. Es algo obvio que será blanco de innumerables bromas por parte de sus compañeros. Debo confesar que la inmensa mayoría de las jodas que me tuve que bancar (y creanmé, fueron muchas) se debió a ser despistado.
Pero esta anécdota no me ve involucrado más que como un mero cómplice desde la pasividad de ver como se enredaba una compañera y yo no hice nada para evitarlo. Es que era impensado.
Se presenta en la Mesa de Entradas del Juzgado un Oficial de Policía por una causa cuyo despacho lo llevaba el Secretario del Juzgado. Mi compañera la atiende y en vez de fijarse primero en los libros de movimientos (cuesta creer que en 2001 no había sistema informático en los Tribunales Provinciales, de hecho no lo hubo hasta 2005) cruza la puerta del pasillo y va hasta la oficina del Secretario comunicándole la novedad.
El Secretario, que como ya habrán notado en otros relatos tenía un don especial para romper las pelotas, le pide que le pregunte de qué Comisaría venía. La chica se dirige nuevamente hasta la Mesa de Entradas y, al haber mucha gente, le grita la pregunta en cuestión. Vuelve al despacho del Secretario y le dice:
-De Avellaneda Segunda...
- Mmm, no, no recuerdo si lo esperaba. Preguntale si viene de parte del doctor Troncoso...
La muchacha vuelve hasta la mesa, y desde la puerta del pasillo le vuelve a gritar al Oficial lo preguntado por el Secretario. La cara de los demás presentes, incluso del uniformado, y las primeras risitas de fondo, no lograron que la eventual víctima se diera cuenta de su situación.
- No, señorita, fui citado por una causa.
Otra vez camina el pasillo hasta la oficina del Secretario.
- Sabés que no recuerdo que lo haya citado. Haceme un favor, buscá en la mesa de entradas la causa de los Tiburones del Asfalto (sic). Traemelá y ahí me fijo.
De más está aclarar que una causa así no puede existir. Ni siquiera se caratula como Piratas del Asfalto, lo cual es una terminología de la jerga policial. La chica, al no encontrar la causa, no tuvo mejor idea que preguntarle al Oficial si tenía la información de cual número de causa tenía la de los Tiburones del Asfalto. Obviamente, el hombre, que a esta altura ya se había dado cuenta que era una joda que se estaba comiendo la chica, le responde sutilmente que no.
Al cabo de cinco minutos de buscar infructuosamente la mentada causa, vuelve al despacho del Secretario y le dice, angustiada, que no la encuentra.
- Bueno, no te hagás drama. Preguntale si viene por una Felatio.
Lo que vienen, ya se lo podrán imaginar. La chica se dirigió hasta la Mesa de Entradas, y ante la mirada estupefacta de los presentes vocifera desde la puerta del pasillo:
- ¡Señor! ¿¿¿Usted viene por una Felatio???
Nunca pensé que alguien podía llegar a ser tan despistado. Menos me entraba en la cabeza que una chica de 24 años no supiera que era una felatio y trabajara en tribunales.
Nota: No es que no tenga nada para acotar de la realidad nacional. Pero ¿Vale la pena? No creo que sea necesario tener que decir que los que creen que no se paga por ir a los actos oficialistas, seguramente pensaran que las carpas y la comida las paga el amor. Lo único que sale gratis son los televisores LCD que son los mismos que utilizan en el palco de los actos oficiales. El resto, imagen triste.
Es cierto que no debe haber sociedad más desvergonzada y payasesca que la norteamericana, basta con ver como se visten para ir a los partidos del deporte que quieran. Pero lo nuestro está rompiendo todos los records mundiales en menos de una semana.
Es todo un circo lo que estan haciendo en el Congreso. Enfrente también.
Pero esta anécdota no me ve involucrado más que como un mero cómplice desde la pasividad de ver como se enredaba una compañera y yo no hice nada para evitarlo. Es que era impensado.
Se presenta en la Mesa de Entradas del Juzgado un Oficial de Policía por una causa cuyo despacho lo llevaba el Secretario del Juzgado. Mi compañera la atiende y en vez de fijarse primero en los libros de movimientos (cuesta creer que en 2001 no había sistema informático en los Tribunales Provinciales, de hecho no lo hubo hasta 2005) cruza la puerta del pasillo y va hasta la oficina del Secretario comunicándole la novedad.
El Secretario, que como ya habrán notado en otros relatos tenía un don especial para romper las pelotas, le pide que le pregunte de qué Comisaría venía. La chica se dirige nuevamente hasta la Mesa de Entradas y, al haber mucha gente, le grita la pregunta en cuestión. Vuelve al despacho del Secretario y le dice:
-De Avellaneda Segunda...
- Mmm, no, no recuerdo si lo esperaba. Preguntale si viene de parte del doctor Troncoso...
La muchacha vuelve hasta la mesa, y desde la puerta del pasillo le vuelve a gritar al Oficial lo preguntado por el Secretario. La cara de los demás presentes, incluso del uniformado, y las primeras risitas de fondo, no lograron que la eventual víctima se diera cuenta de su situación.
- No, señorita, fui citado por una causa.
Otra vez camina el pasillo hasta la oficina del Secretario.
- Sabés que no recuerdo que lo haya citado. Haceme un favor, buscá en la mesa de entradas la causa de los Tiburones del Asfalto (sic). Traemelá y ahí me fijo.
De más está aclarar que una causa así no puede existir. Ni siquiera se caratula como Piratas del Asfalto, lo cual es una terminología de la jerga policial. La chica, al no encontrar la causa, no tuvo mejor idea que preguntarle al Oficial si tenía la información de cual número de causa tenía la de los Tiburones del Asfalto. Obviamente, el hombre, que a esta altura ya se había dado cuenta que era una joda que se estaba comiendo la chica, le responde sutilmente que no.
Al cabo de cinco minutos de buscar infructuosamente la mentada causa, vuelve al despacho del Secretario y le dice, angustiada, que no la encuentra.
- Bueno, no te hagás drama. Preguntale si viene por una Felatio.
Lo que vienen, ya se lo podrán imaginar. La chica se dirigió hasta la Mesa de Entradas, y ante la mirada estupefacta de los presentes vocifera desde la puerta del pasillo:
- ¡Señor! ¿¿¿Usted viene por una Felatio???
Nunca pensé que alguien podía llegar a ser tan despistado. Menos me entraba en la cabeza que una chica de 24 años no supiera que era una felatio y trabajara en tribunales.
Nota: No es que no tenga nada para acotar de la realidad nacional. Pero ¿Vale la pena? No creo que sea necesario tener que decir que los que creen que no se paga por ir a los actos oficialistas, seguramente pensaran que las carpas y la comida las paga el amor. Lo único que sale gratis son los televisores LCD que son los mismos que utilizan en el palco de los actos oficiales. El resto, imagen triste.
Es cierto que no debe haber sociedad más desvergonzada y payasesca que la norteamericana, basta con ver como se visten para ir a los partidos del deporte que quieran. Pero lo nuestro está rompiendo todos los records mundiales en menos de una semana.
Es todo un circo lo que estan haciendo en el Congreso. Enfrente también.
martes, 3 de junio de 2008
Judicialísima IV: Derecho de Piso
Primer día de trabajo en Tribunales. Bruno trata de Usted a todo el mundo. El Secretario lo llama a su despacho reiteradas veces pidiéndole distintos favores, los cuales Bruno cumple sintiéndose útil. En uno de esos llamados, el Secretario le requiere una tarea importantísima, que la cumple otro empleado, pero que estaba sobrepasado y por ello necesitaba de la ayuda de Bruno. Debía ir hasta la Alcaidía, donde se alojan los detenidos aguardando a ser atendidos por los distintos Juzgados y/o Defensorías y/o Fiscalías o lo que fuere. La tarea era tomar lista de los detenidos presentes para verificar que hayan traído a todos los que tenían que ir.
Muñido del mentado listado, Bruno llega a la Alcaidía. Olor a sudor, mate, heridas mal curadas y humedad. Se presenta ante el custodio del Servicio Penitenciario y le explica el motivo de su llegada. El hombre, con media sonrisa ya instalada, lo invita a que ingrese al patio, donde a Bruno lo rodearán todas las celdas abarrotadas de aprehendidos.
Dispuesto a dar con su cometido, Bruno empieza:
-Villamayor......nada.
Prueba con otro:
-Paita.......y nada.
Insiste:
-Juarez!......y el silencio que se interrumpe por una risita de parte de la custodia.
Se pone nervioso, no podía ser que entre tanta gente no hubiera ninguno de los que necesitaban en el Juzgado, y los muchachos del Servicio Penitenciario que ya lo miraban con sorna:
-Natiello, Castronuovo, Balzarini, (carcajadas de fondo) Olivera, Padilla, Mancini, Arabito ¡Caldini! ¡Vaello!
-Flaco, eh, vení, vení - entre lagrimas de risa, el hombre del Servicio Penitenciario lo toma a Bruno del brazo y lo lleva nuevamente a la oficina por donde entró- Decime ¿Es tu primer día?
-Si, Señor...
-Bueno, te explico: No se toma lista de detenidos; te estan jodiendo. Volvé a tu Juzgado, pero antes, pasá por la mesa de informes y leete los nombres de los titulares. Andá, y tomátelo con humor.
Bruno, preocupado por demasía y caliente al extremo, va hasta la mesa de informes y lee...había nombrado a la mitad de la Cámara de Apelaciones, tres cuartos de los Jueces de Garantías, dos tercios de los defensores, y la mitad de los fiscales.
Al llegar a la Mesa de Entradas de su Juzgado, se encuentra con un cartelito manuscrito que rezaba:
Muñido del mentado listado, Bruno llega a la Alcaidía. Olor a sudor, mate, heridas mal curadas y humedad. Se presenta ante el custodio del Servicio Penitenciario y le explica el motivo de su llegada. El hombre, con media sonrisa ya instalada, lo invita a que ingrese al patio, donde a Bruno lo rodearán todas las celdas abarrotadas de aprehendidos.
Dispuesto a dar con su cometido, Bruno empieza:
-Villamayor......nada.
Prueba con otro:
-Paita.......y nada.
Insiste:
-Juarez!......y el silencio que se interrumpe por una risita de parte de la custodia.
Se pone nervioso, no podía ser que entre tanta gente no hubiera ninguno de los que necesitaban en el Juzgado, y los muchachos del Servicio Penitenciario que ya lo miraban con sorna:
-Natiello, Castronuovo, Balzarini, (carcajadas de fondo) Olivera, Padilla, Mancini, Arabito ¡Caldini! ¡Vaello!
-Flaco, eh, vení, vení - entre lagrimas de risa, el hombre del Servicio Penitenciario lo toma a Bruno del brazo y lo lleva nuevamente a la oficina por donde entró- Decime ¿Es tu primer día?
-Si, Señor...
-Bueno, te explico: No se toma lista de detenidos; te estan jodiendo. Volvé a tu Juzgado, pero antes, pasá por la mesa de informes y leete los nombres de los titulares. Andá, y tomátelo con humor.
Bruno, preocupado por demasía y caliente al extremo, va hasta la mesa de informes y lee...había nombrado a la mitad de la Cámara de Apelaciones, tres cuartos de los Jueces de Garantías, dos tercios de los defensores, y la mitad de los fiscales.
Al llegar a la Mesa de Entradas de su Juzgado, se encuentra con un cartelito manuscrito que rezaba:
Bienvenido al Poder Judicial.
-
domingo, 1 de junio de 2008
Vagos y Obsecuentes
Las cosas se están yendo para lugares que no corresponden a mi historial. Estoy aprobando todas las materias que estoy cursando, lo cual ya de por sí no es lógico. Me entragaron el auto después de dos semanas, y funciona bien. Quien me conoce de hace algunos años sabe que tampoco es lógico. Estoy conociendo personas que son increiblemente buenas en calidad de individuos y al mismo tiempo sabios de lo que pretenden educar. Quien haya pisado una facultad alguna vez, sabe que es la figurita difícil.
Sin embargo hay cosas que a uno lo obligan a bajar un poco a tierra, que lo vuelven a la normalidad. Saber que Emmanuel Horvelieur es amigo de la familia por herencia materna, genera sensaciones confusas, que van desde la admiración por lo hecho en Illia Kuryakli & The Valderramas, hasta las ganas de asesinarlo por su trabajo solista posterior. Saber que tengo un nexo indirecto con la familia Spinetta, para alguien como yo es algo así como para una mujer de Recoleta enterarse que es pariente de Máxima.
Ustedes preguntarán qué es lo que tiene de conexión con la normalidad enterarse de algo como lo relatado precedentemente. Bueno, nos une la persecusión a antepasados perecidos, en situaciones distintas, pero que ambos siguen sin descansar en paz. Nuestros abuelos fueron amigos y compadres. El abuelo de él es el padrino de mi tío, junto con mi madre. Son cosas que no tienen nada fuera de lo normal. Pero es la historia la que se vuelve confusa y a esta altura del panorama, uno ya desconfía hasta de su propia madre.
Fallos como el de la Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal del mes de maerzo del corriente año, dan repulsión. Primero por la falta de criterio de todos. Se están investigando los hechos cometidos por la Triple A, que para quienes no saben que significa, quiere decir Alianza Anticomunista Argentina. Lo se yo, lo sabe cualquier argentino medio. Bueno, los jueces de la Cámara Federal (bueno, el pibe que escribe para que firme Su Señoría) la llaman la Alianza Antiperonista Argentina...lo más gracioso es que pretenden suponer que la misma entró en funciones en 1973, y con anuencia del Presidente de la Nación de ese entonces, que era Perón. Idiotas, inservibles, faltos de toda ética que les permita al menos leer lo que van a firmar, suscriben cualquier pedantería. Infelices. Renegados de sus propios pasados y temerosos de quedarse sin la teta del Estado que les permitirá llegar a Jubilarse de Privilegio trabajando dos veces por semana.
Todo mal, todo mal hecho desde Instrucción, desde el principio. El titular de la Secreataría Actuante se crió en cuarteles. Cayeron en cana los amigos de su padre y los proceso (como corresponde) pero negaba conocerlos. Lo cual no corresponde. Es más, debería de haber declinado la competencia.
Al Juez de Instrucción no se le puede pedir mucho. Llegó a su cargo de la mano de un hombre que al poco tiempo lo salvó de un Iuri de Enjuiciamiento (vulgarmente, el juicio político a los Jueces) y cuando ese hombre dejó de tener poder, lo procesó y negó cualquier tipo de vinculación.
Los argumentos para llevar a cabo la investigación son diversos. Muchísimos muy valederos. Otros pedorrísimos. Lo que causa gracia es que al leer los argumentos, se les da mas importancia a los fundamentos irrelevantes, de esos que no se pueden tener en cuenta por difíciles de probar, por falta de documentos que sostengan esos dichos.
En fin. Otra vez la misma sopa. Gente inocente, herida y arruinada ni aún en cumplimiento del deber, dado que nunca tuvieron nada que ver con el funcionamiento de la Triple A, son citados a declarar en una causa. Con un pequeño detalle. Ya están fallecidos. El empleado judicial, ese al que usted le paga el sueldo y quien ya me dediqué a analizar anteriormente, mientras prepara la salida al after hour en Kilkeny un miércoles a la noche, reitera las citacuiones a una persona que ya se murió. Nunca se calentará en mandar un oficio al Registro Nacional de las Personas.
Las cosas me estan sacando. Un gran abrazo a los Jueces de la Sala II. Un cariño especial al periodista deportivo Marcelo Larraquy, que después de haber oficiado de cronista de deportes y no haber terminado la carrera de historiador, escribió una biografía de López Rega, en la que dice cosas como que Perón se acostaba con nenas de 12 años y que se casó con Isabelita para que el Vaticano le levante la excomunión (como si al General le importara). Todo el tiempo presenta a la JP como una organización que responde a los Montoneros, obviamente no menciona las contradicciones que se desarrollaron en su interior, y que finalmente dieron lugar a la denominada JP Lealtad que tampoco nombra en ninguna parte del libro. También se le escapan algunos detalles en cuanto a grupos armados. No habla una palabra sobre Taco Ralo, solamente se menciona a Montonero y el ERP, y no se sabe nada de qué hicieron las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP).
A pesar de esto último, uno de los principales documentos para procesar a un montón de viejos fallecidos, fue este libro, lleno de errores, como también de aciertos, pero totalmente falto de valor judicial.
Permítanme creer todavía en la Justicia, permítanme creer que si hay personas que sin tener motivaciones realizan una investigación buena o mala, un Juez, un Secretario, un Empleado Judicial, al cobrar sus sueldos y vivir de esto, se calientan un poquito más y ponen en marcha todo el aparato del Estado para buscar la verdad, y no solo la lectura de un libro escrito por un periodista deportivo.
Publiqué en Detestables también.
Sin embargo hay cosas que a uno lo obligan a bajar un poco a tierra, que lo vuelven a la normalidad. Saber que Emmanuel Horvelieur es amigo de la familia por herencia materna, genera sensaciones confusas, que van desde la admiración por lo hecho en Illia Kuryakli & The Valderramas, hasta las ganas de asesinarlo por su trabajo solista posterior. Saber que tengo un nexo indirecto con la familia Spinetta, para alguien como yo es algo así como para una mujer de Recoleta enterarse que es pariente de Máxima.
Ustedes preguntarán qué es lo que tiene de conexión con la normalidad enterarse de algo como lo relatado precedentemente. Bueno, nos une la persecusión a antepasados perecidos, en situaciones distintas, pero que ambos siguen sin descansar en paz. Nuestros abuelos fueron amigos y compadres. El abuelo de él es el padrino de mi tío, junto con mi madre. Son cosas que no tienen nada fuera de lo normal. Pero es la historia la que se vuelve confusa y a esta altura del panorama, uno ya desconfía hasta de su propia madre.
Fallos como el de la Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal del mes de maerzo del corriente año, dan repulsión. Primero por la falta de criterio de todos. Se están investigando los hechos cometidos por la Triple A, que para quienes no saben que significa, quiere decir Alianza Anticomunista Argentina. Lo se yo, lo sabe cualquier argentino medio. Bueno, los jueces de la Cámara Federal (bueno, el pibe que escribe para que firme Su Señoría) la llaman la Alianza Antiperonista Argentina...lo más gracioso es que pretenden suponer que la misma entró en funciones en 1973, y con anuencia del Presidente de la Nación de ese entonces, que era Perón. Idiotas, inservibles, faltos de toda ética que les permita al menos leer lo que van a firmar, suscriben cualquier pedantería. Infelices. Renegados de sus propios pasados y temerosos de quedarse sin la teta del Estado que les permitirá llegar a Jubilarse de Privilegio trabajando dos veces por semana.
Todo mal, todo mal hecho desde Instrucción, desde el principio. El titular de la Secreataría Actuante se crió en cuarteles. Cayeron en cana los amigos de su padre y los proceso (como corresponde) pero negaba conocerlos. Lo cual no corresponde. Es más, debería de haber declinado la competencia.
Al Juez de Instrucción no se le puede pedir mucho. Llegó a su cargo de la mano de un hombre que al poco tiempo lo salvó de un Iuri de Enjuiciamiento (vulgarmente, el juicio político a los Jueces) y cuando ese hombre dejó de tener poder, lo procesó y negó cualquier tipo de vinculación.
Los argumentos para llevar a cabo la investigación son diversos. Muchísimos muy valederos. Otros pedorrísimos. Lo que causa gracia es que al leer los argumentos, se les da mas importancia a los fundamentos irrelevantes, de esos que no se pueden tener en cuenta por difíciles de probar, por falta de documentos que sostengan esos dichos.
En fin. Otra vez la misma sopa. Gente inocente, herida y arruinada ni aún en cumplimiento del deber, dado que nunca tuvieron nada que ver con el funcionamiento de la Triple A, son citados a declarar en una causa. Con un pequeño detalle. Ya están fallecidos. El empleado judicial, ese al que usted le paga el sueldo y quien ya me dediqué a analizar anteriormente, mientras prepara la salida al after hour en Kilkeny un miércoles a la noche, reitera las citacuiones a una persona que ya se murió. Nunca se calentará en mandar un oficio al Registro Nacional de las Personas.
Las cosas me estan sacando. Un gran abrazo a los Jueces de la Sala II. Un cariño especial al periodista deportivo Marcelo Larraquy, que después de haber oficiado de cronista de deportes y no haber terminado la carrera de historiador, escribió una biografía de López Rega, en la que dice cosas como que Perón se acostaba con nenas de 12 años y que se casó con Isabelita para que el Vaticano le levante la excomunión (como si al General le importara). Todo el tiempo presenta a la JP como una organización que responde a los Montoneros, obviamente no menciona las contradicciones que se desarrollaron en su interior, y que finalmente dieron lugar a la denominada JP Lealtad que tampoco nombra en ninguna parte del libro. También se le escapan algunos detalles en cuanto a grupos armados. No habla una palabra sobre Taco Ralo, solamente se menciona a Montonero y el ERP, y no se sabe nada de qué hicieron las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP).
A pesar de esto último, uno de los principales documentos para procesar a un montón de viejos fallecidos, fue este libro, lleno de errores, como también de aciertos, pero totalmente falto de valor judicial.
Permítanme creer todavía en la Justicia, permítanme creer que si hay personas que sin tener motivaciones realizan una investigación buena o mala, un Juez, un Secretario, un Empleado Judicial, al cobrar sus sueldos y vivir de esto, se calientan un poquito más y ponen en marcha todo el aparato del Estado para buscar la verdad, y no solo la lectura de un libro escrito por un periodista deportivo.
Publiqué en Detestables también.
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viernes, 2 de mayo de 2008
Judicialísima III
Son curiosas las situaciones que se dan cuando un grupo de 10 personas se encuentran trabajando a altas horas de la noche, después de haber ingresado a las 7,30 horas.
Corría el año 2003 y Bruno tuvo una semana en la que había sido el objetivo de una broma de un Defensor Oficial, supongamos que se llama Perez, quien le había enviado una “detenida” que preguntaba todo el tiempo por él. La detenida en cuestión tenía barba de 3 días. Bruno fue por ende, el centro de las risotadas de sus compañeros e incluso el Juez, quien se acercó a él para preguntarle si sabía Cuánto cobraba una francesa el individuo de dudosa sexualidad.
Algunos días después, sábado para ser más precisos, eran las 10 de la noche y no había posibilidades de salir del Juzgado antes de las 2 de la mañana a raíz de un enfrentamiento entre las hinchadas de Almirante Brown y Los Andes que había dejado un saldo de más de 60 detenidos.
Mientras se aguardaban las primeras causas del hecho, llega un expediente que relataba el siguiente hecho:
Un señor, panadero de no más de 30 años, había tratado muy cordialmente a una señora de unos 50 años. La señora se lo tomó muy a pecho y empezó a ir varias veces por día a la panadería. Algunas veces con cartitas, otras con flores, otras con bombones. El hombre siempre le agradecía muy amablemente pero le refería que no podía tener nada con ella porque era casado.
Un buen día, la señora lo sigue hasta la casa. Cuando el panadero sale de su domicilio, acompañado de su esposa, la señora en cuestión quiso acuchillarla…con un cubierto de plástico. Mientras intentaban calmarla, llegó la policía y se la llevaron.
Informe médico mediante, que constaba que si bien a la señora le faltaban todos los jugadores del equipo, el cuerpo técnico, el aguatero y el utilero, no era peligrosa ni para sí ni para terceros, el doctor Perez lo llama a Bruno para contarle que le mandaba a la Señora en cuestión.
Se notaba que no era una persona en su sano juicio a la legua. Vestía un sweter estilo “Bariloche”, con una minifalda de jean de gusto incierto y botas de lluvia…la temperatura era de 27 grados a la sombra. Su rostro parecía haber sido maquillado por Marilyn Manson en un ataque de nervios.
Luego de hacerla sentar, Bruno le pregunta:
-¿Por qué hizo eso?
- Porque me enamoré de él, es un hombre muy buen mozo.
- ¿Pero la invitó a salir? ¿Le prometió algo?
- No, nada. Sé que no lo hizo porque no se animaba.
Bruno entonces sintió que tenía ante sí la posibilidad de retribuirle al iluminado doctor Pérez el hermoso favor que le había realizado días atrás.
- Bueno, le informo que usted no va a quedar detenida. De acá se irá al Centro de Salud Mental, dónde le haran unos chequeos durante algunos días, luego de los cuales podrá salir tranquilamente. La única condición es que concurra periódicamente a dicho centro y una vez al mes a este Juzgado, entiende?
- Perfectamente
- Digame ¿Qué le pareció el doctor Pérez?
- Muy buen mozo.
- Ah! Mire usted que bien. ¡Qué coincidencia! ¡Él piensa lo mismo de Usted!
- ¿En serio?
- ¡Si! Antes que usted llegue, me llamó para avisarme que venía usted y me dijo un montón de cosas bellas. Pero a la vez me manifestó que lo de ustedes nunca podría ser porque él es un hombre casado.
- ¡Ay, pobre! Algunos hombres no tienen el valor para entregarse a una mujer como yo.
- Si, me imagino. Bueno, señora, fírmeme aquí y ya se puede retirar con la custodia.
Finalmente, ese día Bruno, sus compañeros y el Juez salieron del Juzgado a las 3 y media de la madrugada. Pasaron 15 días, el Juzgado ya no estaba de turno. Bruno se lo cruza al doctor Pérez en el pasillo, quien le dice:
- ¿Vos le dijiste a la mujer del otro día que yo andaba atrás de ella?
- Puede ser, no me acuerdo.
- ¡No seas forro!
- ¿Por qué? ¿Que pasó?
- ¡Viene todos los días a la Defensoría! ¡Me trae cartas, bombones, flores!
- Y bueno, los galanes son así, al menos sabés que es mujer. Nos vemos…
Moraleja: Si te gusta hacer bromas, pensá que te las pueden hacer a vos.
Corría el año 2003 y Bruno tuvo una semana en la que había sido el objetivo de una broma de un Defensor Oficial, supongamos que se llama Perez, quien le había enviado una “detenida” que preguntaba todo el tiempo por él. La detenida en cuestión tenía barba de 3 días. Bruno fue por ende, el centro de las risotadas de sus compañeros e incluso el Juez, quien se acercó a él para preguntarle si sabía Cuánto cobraba una francesa el individuo de dudosa sexualidad.
Algunos días después, sábado para ser más precisos, eran las 10 de la noche y no había posibilidades de salir del Juzgado antes de las 2 de la mañana a raíz de un enfrentamiento entre las hinchadas de Almirante Brown y Los Andes que había dejado un saldo de más de 60 detenidos.
Mientras se aguardaban las primeras causas del hecho, llega un expediente que relataba el siguiente hecho:
Un señor, panadero de no más de 30 años, había tratado muy cordialmente a una señora de unos 50 años. La señora se lo tomó muy a pecho y empezó a ir varias veces por día a la panadería. Algunas veces con cartitas, otras con flores, otras con bombones. El hombre siempre le agradecía muy amablemente pero le refería que no podía tener nada con ella porque era casado.
Un buen día, la señora lo sigue hasta la casa. Cuando el panadero sale de su domicilio, acompañado de su esposa, la señora en cuestión quiso acuchillarla…con un cubierto de plástico. Mientras intentaban calmarla, llegó la policía y se la llevaron.
Informe médico mediante, que constaba que si bien a la señora le faltaban todos los jugadores del equipo, el cuerpo técnico, el aguatero y el utilero, no era peligrosa ni para sí ni para terceros, el doctor Perez lo llama a Bruno para contarle que le mandaba a la Señora en cuestión.
Se notaba que no era una persona en su sano juicio a la legua. Vestía un sweter estilo “Bariloche”, con una minifalda de jean de gusto incierto y botas de lluvia…la temperatura era de 27 grados a la sombra. Su rostro parecía haber sido maquillado por Marilyn Manson en un ataque de nervios.
Luego de hacerla sentar, Bruno le pregunta:
-¿Por qué hizo eso?
- Porque me enamoré de él, es un hombre muy buen mozo.
- ¿Pero la invitó a salir? ¿Le prometió algo?
- No, nada. Sé que no lo hizo porque no se animaba.
Bruno entonces sintió que tenía ante sí la posibilidad de retribuirle al iluminado doctor Pérez el hermoso favor que le había realizado días atrás.
- Bueno, le informo que usted no va a quedar detenida. De acá se irá al Centro de Salud Mental, dónde le haran unos chequeos durante algunos días, luego de los cuales podrá salir tranquilamente. La única condición es que concurra periódicamente a dicho centro y una vez al mes a este Juzgado, entiende?
- Perfectamente
- Digame ¿Qué le pareció el doctor Pérez?
- Muy buen mozo.
- Ah! Mire usted que bien. ¡Qué coincidencia! ¡Él piensa lo mismo de Usted!
- ¿En serio?
- ¡Si! Antes que usted llegue, me llamó para avisarme que venía usted y me dijo un montón de cosas bellas. Pero a la vez me manifestó que lo de ustedes nunca podría ser porque él es un hombre casado.
- ¡Ay, pobre! Algunos hombres no tienen el valor para entregarse a una mujer como yo.
- Si, me imagino. Bueno, señora, fírmeme aquí y ya se puede retirar con la custodia.
Finalmente, ese día Bruno, sus compañeros y el Juez salieron del Juzgado a las 3 y media de la madrugada. Pasaron 15 días, el Juzgado ya no estaba de turno. Bruno se lo cruza al doctor Pérez en el pasillo, quien le dice:
- ¿Vos le dijiste a la mujer del otro día que yo andaba atrás de ella?
- Puede ser, no me acuerdo.
- ¡No seas forro!
- ¿Por qué? ¿Que pasó?
- ¡Viene todos los días a la Defensoría! ¡Me trae cartas, bombones, flores!
- Y bueno, los galanes son así, al menos sabés que es mujer. Nos vemos…
Moraleja: Si te gusta hacer bromas, pensá que te las pueden hacer a vos.
martes, 22 de abril de 2008
Judicialísima II
Bruno llega al Juzgado y luego de saludar a todo el mundo, pasa por la oficina del titular de la Secretaría y éste le asigna un pedido de hábeas corpus. Le entrega la causita y dos carpetas, el prontuario del sujeto y la historia clínica. Bruno toma conocimiento entonces que de un modo obvio, el preso viene por algún problema de salud no resuelto por el Servicio Penitenciario.
Bruno se sienta en su escritorio en una oficina compartida con la Oficial y la Prosecretaria. Una vez confeccionada el acta, hace ingresar al beneficiario del recurso. Le hace quitar las esposas, lo invita a sentarse y muy amablemente lo invita a que manifieste qué era lo que le estaba sucediendo. El diálogo fue increíble.
(por motivos de escasa memoria, el nombre real del preso fue reemplazado por el de Juan Perez. Desde ya, mis disculpas a todos los Juan Pérez por haber utilizado sus nombres)
Juan Pérez: En el penal no me dan la medicación que necesito para mi problema de salud.
Bruno: Caramba! Digame ¿Qué problema lo aqueja?
JP: Yo sufro de presión.
B: ¿Y le niegan la medicación para la presión? (A sus adentros Bruno sentía que estaba ante un caso real de injusticia)
JP: Si, son unos jodidos, uno tiene un problema de salud y no les importa.
Los rostros de mis compañeras de oficina acompañaban la sensación de abuso que se percibía en la declaración del hombre.
B: Bueno, cuénteme ¿Qué clase de problemas de presión tiene usted?
JP: Localizados, tengo problemas de presión localizados, señor.
B: ¿Problemas de presión localizados? (Qué raro) Bueno, digame ¿Cuál es la droga que usted debe consumir?
JP: Sildenafil.
B: (para sus adentros mientras escribe) ...refiere que debe consumir sildenaf... Perdón. Usted dijo Sildenafil?
JP: .....si, sildenafil.
B: Viagra
Las expresiones de mis compañeras mutaron instantáneamente mientras me hacían gestos de que no me abuse de la situación.
JP: (hablando bajito) No me gusta decirlo de esa manera, no quiero que la gente se ría de mí.
B: A ver si nos entendemos. Usted tiene problemas de impotencia y considera que el Estado se los tiene que solucionar ¿Es esto correcto?
JP: Si, tienen que hacer algo, no deja de ser un problema de salud.
B: Disculpeme, pero un problema de salud es cuando está en riesgo su vida, acá yo no veo que haya ningún inconveniente en que usted pueda despertarse mañana en este mundo. Un hábeas Corpus es un recurso para presentar cuando usted siente que se ven agravadas sus condiciones de detención. ¿En qué se ven agravadas sus condiciones de detención? ¿Me lo puede explicar?
JP: Es que cuando me tocan las visitas higiénicas (Nota del Autor: todavía no entiendo por qué les dicen higiénicas) a mi mujer no le respondo, y ella piensa que yo tengo un novio dentro del penal. Yo estoy destrozado. Usted no tiene idea lo que se siente que su mujer piense que uno es homosexual.
B: No es ninguna desgracia...son elecciones de la vida (una de mis compañeras se empieza a descomponer conteniendo la risa)
JP: Bueno, si, yo noestoy diciendo que ser puto sea delito.
B: Alguna vez lo fue.
JP: No, esta bien, pero usted me entiende, don, mi mujer piensa que no la quiero. ¿Cómo le explico? No me va a creer que tengo estos problemas a los 35 años.
B: Bueno, ese es otro tema. Y no creo que el Estado pueda hacer mucho por sus inconvenientes amorosos.
JP: Si. Si que puede. Yo tengo un problema de salud y ustedes me lo tienen que arreglar.
B: No, señor, usted tiene problemas de impotencia y eso no agrava su situación de detención. Si usted va a un Hospital Público y pide preservativos, se los dan gratis. Si pide pastillas anticonceptivas, se las dan también. Ahora si pide que le faciliten Viagra, le van a mostrar la puerta de salida. Y en el Servicio Penitenciario Federal usted tiene los mismos beneficios que cualquiera de nosotros en un Hospital Público. Disculpeme, pero es así. Lo que puede hacer es pedirle a su mujer que le consiga las pastillas afuera del penal, eso si con receta del médico.
JP: No, eso nunca. Mi mujer no se puede enterar que tengo problemas de presión.
B: Impotencia.
JP: Bueno, es lo mismo. No se puede enterar. Sería terrible para mí.
B: Es mejor eso y no que piense que usted la engaña con otro hombre ¿No le parece?
Mis compañeras ya se habían retirado de la escena llorando y estaban disfrutando desde la puerta.
JP: Si, sería mejor, pero prefiero que no se entere.
B: Bueno, hasta aquí llegamos. Le pido que me firme acá abajo. Luego lo notifico de lo resuelto por Su Señoría. Ah! Me olvidaba. Está su Señora en la Mesa de Entradas.
JP: ¿La puedo ver?
B: Si, por supuesto. Ahora le digo al Custodio que la haga pasar.
JP: ¡Pero por favor! ¡No le diga nada de esto!
B: ¿Y si me pregunta por qué vino? Usted no tiene ninguna causa en este Juzgado.
JP: No se, dígale cualquier cosa, pero no me mande al frente.
Esto fue todo. Los problemas de impotencia sexual en el hombre es un tema tabú en muchos. Ahora, lo de este hombre era excesivo. No por el hecho de sufrir de impotencia a los 35 años, sino por su idea de déber y obligación que tiene que tener el Estado para con él al extremo de facilitarle drogas que no se entregan a título gratuito en ningún establecimiento público. No había forma de hacerle entender que ya bastante beneficio tenía con que el Estado le facilitaba un lugar limpio y con comodidad para realizar determinados actos para el que cualquiera del resto de los mortales que no gozan de un inmueble propio tendría que abonar una habitación en un Hotel Alojamiento.
Este Post va para Oliverx. No es que sufra de estos problemas ni mucho menos. Bueno, supongo, no es que lo haya probado. Bueno, tampoco tengo nada contra los homosexuales, no me denuncien en el INADI. Pero el preguntó cuál era la mejor anécdota que tenía de Tribunales. Son muchas. Pero esta me pareció bastante graciosa. Y original.
Publicidad: Actualicé el blog de García. Hoy con Fito y Calamaro. Si gustan, pasen.
Bruno se sienta en su escritorio en una oficina compartida con la Oficial y la Prosecretaria. Una vez confeccionada el acta, hace ingresar al beneficiario del recurso. Le hace quitar las esposas, lo invita a sentarse y muy amablemente lo invita a que manifieste qué era lo que le estaba sucediendo. El diálogo fue increíble.
(por motivos de escasa memoria, el nombre real del preso fue reemplazado por el de Juan Perez. Desde ya, mis disculpas a todos los Juan Pérez por haber utilizado sus nombres)
Juan Pérez: En el penal no me dan la medicación que necesito para mi problema de salud.
Bruno: Caramba! Digame ¿Qué problema lo aqueja?
JP: Yo sufro de presión.
B: ¿Y le niegan la medicación para la presión? (A sus adentros Bruno sentía que estaba ante un caso real de injusticia)
JP: Si, son unos jodidos, uno tiene un problema de salud y no les importa.
Los rostros de mis compañeras de oficina acompañaban la sensación de abuso que se percibía en la declaración del hombre.
B: Bueno, cuénteme ¿Qué clase de problemas de presión tiene usted?
JP: Localizados, tengo problemas de presión localizados, señor.
B: ¿Problemas de presión localizados? (Qué raro) Bueno, digame ¿Cuál es la droga que usted debe consumir?
JP: Sildenafil.
B: (para sus adentros mientras escribe) ...refiere que debe consumir sildenaf... Perdón. Usted dijo Sildenafil?
JP: .....si, sildenafil.
B: Viagra
Las expresiones de mis compañeras mutaron instantáneamente mientras me hacían gestos de que no me abuse de la situación.
JP: (hablando bajito) No me gusta decirlo de esa manera, no quiero que la gente se ría de mí.
B: A ver si nos entendemos. Usted tiene problemas de impotencia y considera que el Estado se los tiene que solucionar ¿Es esto correcto?
JP: Si, tienen que hacer algo, no deja de ser un problema de salud.
B: Disculpeme, pero un problema de salud es cuando está en riesgo su vida, acá yo no veo que haya ningún inconveniente en que usted pueda despertarse mañana en este mundo. Un hábeas Corpus es un recurso para presentar cuando usted siente que se ven agravadas sus condiciones de detención. ¿En qué se ven agravadas sus condiciones de detención? ¿Me lo puede explicar?
JP: Es que cuando me tocan las visitas higiénicas (Nota del Autor: todavía no entiendo por qué les dicen higiénicas) a mi mujer no le respondo, y ella piensa que yo tengo un novio dentro del penal. Yo estoy destrozado. Usted no tiene idea lo que se siente que su mujer piense que uno es homosexual.
B: No es ninguna desgracia...son elecciones de la vida (una de mis compañeras se empieza a descomponer conteniendo la risa)
JP: Bueno, si, yo noestoy diciendo que ser puto sea delito.
B: Alguna vez lo fue.
JP: No, esta bien, pero usted me entiende, don, mi mujer piensa que no la quiero. ¿Cómo le explico? No me va a creer que tengo estos problemas a los 35 años.
B: Bueno, ese es otro tema. Y no creo que el Estado pueda hacer mucho por sus inconvenientes amorosos.
JP: Si. Si que puede. Yo tengo un problema de salud y ustedes me lo tienen que arreglar.
B: No, señor, usted tiene problemas de impotencia y eso no agrava su situación de detención. Si usted va a un Hospital Público y pide preservativos, se los dan gratis. Si pide pastillas anticonceptivas, se las dan también. Ahora si pide que le faciliten Viagra, le van a mostrar la puerta de salida. Y en el Servicio Penitenciario Federal usted tiene los mismos beneficios que cualquiera de nosotros en un Hospital Público. Disculpeme, pero es así. Lo que puede hacer es pedirle a su mujer que le consiga las pastillas afuera del penal, eso si con receta del médico.
JP: No, eso nunca. Mi mujer no se puede enterar que tengo problemas de presión.
B: Impotencia.
JP: Bueno, es lo mismo. No se puede enterar. Sería terrible para mí.
B: Es mejor eso y no que piense que usted la engaña con otro hombre ¿No le parece?
Mis compañeras ya se habían retirado de la escena llorando y estaban disfrutando desde la puerta.
JP: Si, sería mejor, pero prefiero que no se entere.
B: Bueno, hasta aquí llegamos. Le pido que me firme acá abajo. Luego lo notifico de lo resuelto por Su Señoría. Ah! Me olvidaba. Está su Señora en la Mesa de Entradas.
JP: ¿La puedo ver?
B: Si, por supuesto. Ahora le digo al Custodio que la haga pasar.
JP: ¡Pero por favor! ¡No le diga nada de esto!
B: ¿Y si me pregunta por qué vino? Usted no tiene ninguna causa en este Juzgado.
JP: No se, dígale cualquier cosa, pero no me mande al frente.
Esto fue todo. Los problemas de impotencia sexual en el hombre es un tema tabú en muchos. Ahora, lo de este hombre era excesivo. No por el hecho de sufrir de impotencia a los 35 años, sino por su idea de déber y obligación que tiene que tener el Estado para con él al extremo de facilitarle drogas que no se entregan a título gratuito en ningún establecimiento público. No había forma de hacerle entender que ya bastante beneficio tenía con que el Estado le facilitaba un lugar limpio y con comodidad para realizar determinados actos para el que cualquiera del resto de los mortales que no gozan de un inmueble propio tendría que abonar una habitación en un Hotel Alojamiento.
Este Post va para Oliverx. No es que sufra de estos problemas ni mucho menos. Bueno, supongo, no es que lo haya probado. Bueno, tampoco tengo nada contra los homosexuales, no me denuncien en el INADI. Pero el preguntó cuál era la mejor anécdota que tenía de Tribunales. Son muchas. Pero esta me pareció bastante graciosa. Y original.
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miércoles, 5 de marzo de 2008
Judicialísima: Como Hacerse el Piola
Es curioso como funciona el sistema carcelario argentino. Más curioso es como funciona el sistema de Habeas Corpus para proteger al recluso del agravamiento de sus condiciones de detención.
Corría el año 2003, yo era un simple empleaducho de un Juzgado Federal y me encontraba de turno. Yo por ese entonces tenía fama de tener poca paciencia para algunas cosas. El hecho de quedarme a trabajar porque a algún muchacho le dieron ganas de salir a pasear era una de ellas. No así cuando me encontraba con un claro caso de abuso por parte del Personal Penitenciario, que sí los había. Había un recluso extranjero, Ucraniano para ser más precisos, que nos volvía locos a todos. El hombre había sido condenado a reclusión perpetua por homicidio, había matado a candadazos en la cabeza a un joyero porque no le dio lo que él buscaba.
En prisión aprendió el idioma y el sistema procesal penal argentino. Gracias a ello, era un tipo que hacía valer sus derechos al extremo. Al extremo de hinchar las pelotas.
Durante los primeros 5 días del turno el hombre venía todos los días con el camión del Servicio Penitenciario Federal con un planteo de Habeas Corpus distinto. Siempre se les desestimaba. Un día me tocó atenderlo a mí. La jornada previa, me habían realizado una endoscopía y una ecografía seriada por una gastroduedenitis que me tenía con los cables de punta. Sumado a que venía comiendo pollo desde hacía un mes y medio, notarán que me costó mucho juntar predisposición para poder atender a este hombre que ya no sabía como hacer para pasar el tiempo.
Sentado en mi escritorio y con el hombre en frente abro la declaración y le pregunto cuál era el motivo de su visita. Ante la sonrisa del hombre, se desdibujó la mía cuando empecé a escuchar su relato. Su protesta era ante el menú del Servicio Penitenciario Federal. Si, leyó bien.
Resulta que al hombre le habían detectado una gastritis, que según pude constatar en su historia clínica, no era ni por asomo de la magnitud de la mía. Obviamente le pregunté en qué consideraba que se agravaban sus condiciones de detención.
Recluso: En el desayuno me dan mate cocido, y según la dieta del médico, no puedo consumir mate cocido.
Yo: Doctor –dirigiéndome al médico del SPF- si mal no entendí, el mate cocido si no es bien colado, hace daño al estómago, ¿verdad?
Doctor: Si, hace mal. Pero en el caso del señor, al mismo se le sirve mate cocido de saquito, es imposible que quede polvillo de borra en el mismo.
Recluso: Pero a mi no me gusta el mate cocido.
Yo: No lo tome.
Recluso: Yo tengo derecho a desayunar.
Yo: A usted se le sirve el desayuno.
Sin notar que mi paciencia se iba agotando, el hombre redobló la apuesta de sus gustos culinarios al despacharse con un
- De almuerzo me dan todos los días pollo y a la noche siempre pescado ¡No es humano! Exijo el mismo trato que a los demás presos en variedad de menú. Usted nunca me va a entender, yo estoy enfermo.
Me exasperé, perdí la compostura, me desboqué y casi al galope y mientras se escuchaban las risas de mis compañeros de fondo y una voz que dijo “ahí arranca”, golpeé el escritorio mientras me ponía de pie y le dije
- Usted al menos come pescado, que gran parte de la población ni siquiera puede comprarlo y mientras tanto me dice que es su derecho tener mas variedad??? Yo también tengo gastritis y ni aunque quisiera puedo dejar de comer pollo!
Mientras me volvía a sentar escucho una frasesita del tipo
- Acá no hay derechos…
Mi respuesta fue simple:
- Le recuerdo que tenemos un pedido de extradición de Ucrania en trámite, allí va a poder exigir que lo traten como corresponde.
Su cara y la frase “por favor, con esas cosas no me haga chistes” fue el punto final de la audiencia.
Si creen que esto es gracioso, no saben lo que fueron otras audiencias, como la del hombre que tenía problemas de presión "localizados"...
Otra cosa:
Porque me haces reir todavía con todas las cosas que hiciste, y que aún hoy a mis sobrinos y a mis hermanos menores les provoca carcajadas.
Porque demostraste que siendo pobre se puede progresar sin robar, sin mendigar ni pidiendo subsidios del estado.
Porque ningún artista que venga de Rosario puede ser malo.
Porque todos tus amigos, colegas y familiares te recuerdan con cariño, lo cual no es poco.
Porque los sábados a la noche me escondía para poder ver tu programa.
Porque dejaste un hueco imposible de llenar en el Teatro, en la Televisión y en el Humor en general.
Porque te trataban de chavacano, pero demostras hoy en día que eras un recordman del rating sin mostrar una teta ni decir una mala palabra.
Porque mi viejo y mis tíos todavía se emocionan cuando ven algun video del Capitan Piluso.
Por todo esto, se te extraña Negro.
Corría el año 2003, yo era un simple empleaducho de un Juzgado Federal y me encontraba de turno. Yo por ese entonces tenía fama de tener poca paciencia para algunas cosas. El hecho de quedarme a trabajar porque a algún muchacho le dieron ganas de salir a pasear era una de ellas. No así cuando me encontraba con un claro caso de abuso por parte del Personal Penitenciario, que sí los había. Había un recluso extranjero, Ucraniano para ser más precisos, que nos volvía locos a todos. El hombre había sido condenado a reclusión perpetua por homicidio, había matado a candadazos en la cabeza a un joyero porque no le dio lo que él buscaba.
En prisión aprendió el idioma y el sistema procesal penal argentino. Gracias a ello, era un tipo que hacía valer sus derechos al extremo. Al extremo de hinchar las pelotas.
Durante los primeros 5 días del turno el hombre venía todos los días con el camión del Servicio Penitenciario Federal con un planteo de Habeas Corpus distinto. Siempre se les desestimaba. Un día me tocó atenderlo a mí. La jornada previa, me habían realizado una endoscopía y una ecografía seriada por una gastroduedenitis que me tenía con los cables de punta. Sumado a que venía comiendo pollo desde hacía un mes y medio, notarán que me costó mucho juntar predisposición para poder atender a este hombre que ya no sabía como hacer para pasar el tiempo.
Sentado en mi escritorio y con el hombre en frente abro la declaración y le pregunto cuál era el motivo de su visita. Ante la sonrisa del hombre, se desdibujó la mía cuando empecé a escuchar su relato. Su protesta era ante el menú del Servicio Penitenciario Federal. Si, leyó bien.
Resulta que al hombre le habían detectado una gastritis, que según pude constatar en su historia clínica, no era ni por asomo de la magnitud de la mía. Obviamente le pregunté en qué consideraba que se agravaban sus condiciones de detención.
Recluso: En el desayuno me dan mate cocido, y según la dieta del médico, no puedo consumir mate cocido.
Yo: Doctor –dirigiéndome al médico del SPF- si mal no entendí, el mate cocido si no es bien colado, hace daño al estómago, ¿verdad?
Doctor: Si, hace mal. Pero en el caso del señor, al mismo se le sirve mate cocido de saquito, es imposible que quede polvillo de borra en el mismo.
Recluso: Pero a mi no me gusta el mate cocido.
Yo: No lo tome.
Recluso: Yo tengo derecho a desayunar.
Yo: A usted se le sirve el desayuno.
Sin notar que mi paciencia se iba agotando, el hombre redobló la apuesta de sus gustos culinarios al despacharse con un
- De almuerzo me dan todos los días pollo y a la noche siempre pescado ¡No es humano! Exijo el mismo trato que a los demás presos en variedad de menú. Usted nunca me va a entender, yo estoy enfermo.
Me exasperé, perdí la compostura, me desboqué y casi al galope y mientras se escuchaban las risas de mis compañeros de fondo y una voz que dijo “ahí arranca”, golpeé el escritorio mientras me ponía de pie y le dije
- Usted al menos come pescado, que gran parte de la población ni siquiera puede comprarlo y mientras tanto me dice que es su derecho tener mas variedad??? Yo también tengo gastritis y ni aunque quisiera puedo dejar de comer pollo!
Mientras me volvía a sentar escucho una frasesita del tipo
- Acá no hay derechos…
Mi respuesta fue simple:
- Le recuerdo que tenemos un pedido de extradición de Ucrania en trámite, allí va a poder exigir que lo traten como corresponde.
Su cara y la frase “por favor, con esas cosas no me haga chistes” fue el punto final de la audiencia.
Si creen que esto es gracioso, no saben lo que fueron otras audiencias, como la del hombre que tenía problemas de presión "localizados"...
Otra cosa:
Porque me haces reir todavía con todas las cosas que hiciste, y que aún hoy a mis sobrinos y a mis hermanos menores les provoca carcajadas.
Porque demostraste que siendo pobre se puede progresar sin robar, sin mendigar ni pidiendo subsidios del estado.
Porque ningún artista que venga de Rosario puede ser malo.
Porque todos tus amigos, colegas y familiares te recuerdan con cariño, lo cual no es poco.
Porque los sábados a la noche me escondía para poder ver tu programa.
Porque dejaste un hueco imposible de llenar en el Teatro, en la Televisión y en el Humor en general.
Porque te trataban de chavacano, pero demostras hoy en día que eras un recordman del rating sin mostrar una teta ni decir una mala palabra.
Porque mi viejo y mis tíos todavía se emocionan cuando ven algun video del Capitan Piluso.
Por todo esto, se te extraña Negro.

Un groso de verdad
PD: Gracias a De Lirium por el Premio! Sisisi, nuevamente me veo galardonado (mirenlo al costado del blog, no esta lindo?), esta vez con la mención "Este Blog Vale un Perú" Lo cual es mucho decir. Pero bueno, esta bien saber que hay gente más loca que uno que supone que lo que escribo esta lindo. Nuevamente, De Lirium Marplatense, MIL GRACIAS!
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